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Relatos de Qíahn: Qíahn Tactics (XI)

Relatos de Qíahn: Qíahn Tactics (XI)

Capítulo II, entrega 11

A estas alturas de la conversación, el paladar del muchacho no había degustado los taninos del destilado bermejo y, por otra parte, el minero había conocido a más de un rastreador abstemio. Esto debió recordar de la primera cita cuando, en un arrebato lírico, le canturreó una coplilla de ida y vuelta a la fémina encantadora que aireaba la atmósfera de La Caverna:

Cuando vuelvo de la mina

en la boca me sirve un trago

y ese trago me sabe a beso

con regusto de feldespato.

Almah ni se inmutó. Sin embargo, el divago se despistó por el cante de su interlocutor, que eso pretendía, distraerle, y no se percató del intercambio de jarras que al tiempo llevó a cabo el espontáneo cantaor.

Y esto, antes de desvelar qué pasaba con los dragones.

— Como quiera que la raza humana elige habitar en el anverso o reverso de la moneda, es evidente que el Canto es el lugar adecuado para que un dragón viva relativamente en paz. Es duro ser dragón en Qíahn, con hombres y mujeres persiguiéndote adonde vayas, cerrándote el paso y queriéndote arrebatar la libertad. En Cara y Cruz es impensable que ellos…

Se detiene, pensativo. Sopla y bebe. Los dragones existen.

— Atiende, chico, tienes trazas de ser despierto y cara de buena persona. O tal vez no, quién sabe. Puede que pinta de tener pocos amigos o de goblin. En todo caso, debes saber…

— … ¿De güblin has dicho?

— Pinta de goblin, ¡goblin de Qíahn! La humana es la especie inteligente, la más abundante son ellos. Seres pegamoides que nadie sabe de dónde salieron y que deambulan por los dos mundos, y a lo largo del Canto, desempeñando labores domésticas e involucrándose en acciones bélicas.

Resopla el minero, le pone el brazo en el hombro al divago.

— Volviendo al tema. Hay cinco grupos de dragones, uno por cada elemento de la moneda: agua, aire, fuego y tierra. Sí, he dicho cinco. El quinto es distinto, es el señor indiscutible y de él solo hay un ejemplar: el Dragón Dorado.

Ventila los efluvios del destilado una brisa impregnada de salitre que, en Qíahn, los bardos atribuyen a que el Dragón Dorado ha cruzado el cielo.

— El Dragón Dorado puede medir lo que desee. Él es la encarnación del elemento más preciado: el Espíritu — musita.

Otro trago, otro soplido.

— Los dragones de tierra hacen su vida. Son tranquilotes y pacíficos, pero de vez en cuando se zampan a un quietista porque tienen que alimentarse. A nadie le importa — bebe —. Después viene el resto: agua, aire y fuego. En libertad, los dragones rara vez alcanzan los sesenta metros; a mayor tamaño, pistas más claras para ser descubiertos y acosados por bandas organizadas de humanos cazadores — con voz grave —: cazaexhalantes, paladines ungidos por los dioses y, según dicen, protectores de Qíahn.

— ¿Paladines?, ¿caballeros reconocidos por sus gestas, hazañas y todo eso?

— Sí, precisamente — vehemente.

— Lo sé por ahntics, un juego de mesa que divierte a los niños y niñas del subsuelo. Es el preferido de la pandilla de Xuan. Pero ¿cazaexhalantes, has dicho? Es un apelativo desconcertante.

— Esos tipos dan miedo — zanja el tema —. No contentos con su deber primordial, del que reciben el nombre, dedican su tiempo libre a la gesta de cazar dragones. Les esclavizan. Les encadenan maltratándolos y condenándolos a la humillación de servir como transporte a nobles, soberanos y un séquito de personajes pudientes… de Cara y Cruz — se detiene —. Aún así, nada intimida al Dragón Dorado porque nadie es tan sabio, ni resiste, como él.

De nuevo, a un palmo de sus cabezas, una ventolina salada pasa por encima de la algarabía de coloquios y tragos.

— El Dragón Dorado es más vetusto que Qíahn y, cuenta la leyenda, supera en longevidad a los mismísimos dioses. La diosa del agua, la diosa Agua, envidia su carisma y versatilidad; el dios Aire ansía ser tan sabio y ecuánime como él; el dios Fuego no soporta su inteligencia y fuerza superlativas; y la diosa Tierra teme su voluntad y firmeza… y sí, falta uno, el del Espíritu — agita los brazos, otra ronda.

Continuará